lunes, 16 de mayo de 2011

Anatomia de una infidelidad parte dos

Según el diccionario de la real academia española infidelidad es:  La falda de fidelidad que a su vez se define como “Lealtad, observancia de la fe que alguien debe a otra persona” se entiende por fe en este contexto a la palabra que se da o promesa que se hace a alguien con cierta solemnidad o publicidad, estas conceptualizaciones son objetivas pues las encontramos dentro de las paginas frías de un diccionario ampliamente aceptado, sin embargo desde el punto de vista afectivo ¿Cómo podemos determinar que una persona le es infiel a otra? ¿Son los mensajes de texto insinuantes o con contenido sexual entre personas del sexo opuesto, infidelidades? ¿Son las relaciones por internet y lógicamente a distancia, infidelidades?  o ¿Se requiere de la existencia de la “copula”?  mismo que es otro concepto también objetivo, físico y muy real distinto de las relaciones virtuales.
Cuando hablamos de la palabra dada a alguien con cierta solemnidad inmediatamente me viene a la mente la frase que se pronuncia en el altar y ante la presencia de testigos que dice “te prometo ser siempre fiel en lo prospero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad y amarte y respetarte todos los días de mi vida”, considero que más solemne que eso no puede poner. En adición a ello, tenemos la firma del contrato matrimonial, el cual además de solemne es formal y contiene básicamente la expresión de la voluntad de ambos contrayentes y en lo sucesivo cónyuges, de unirse en matrimonio, todo esto está muy bien…pero… ¿hasta cuándo? En el fondo de mi mente escucho una voz que me susurra “haaassta que la mueeeerte los ssepareeee” y en términos jurídicos “de manera indefinida y/o hasta que sobrevenga una causal de divorcio”.
Comprendo con suficiente claridad que hablar de la infidelidad es sumamente complicado, sin embargo no es imposible si consideramos sus elementos más básicos dentro del contexto de nuestra realidad mexicana; desafortunadamente en este punto debemos adentrarnos en las múltiples creencias machistas con las que hemos vivido y crecido dentro se nuestra sociedad, mas beata que liberal y mas hipócrita que autentica. Hemos escuchado decir infinidad de veces a nuestras abuelas y posiblemente a nuestras madres: “Todos los hombres son iguales”, “Ellos tienen sus necesidades, además, no las pueden satisfacer con la madre de sus hijos”, “esas relaciones no cuentan, son pasajeras mijita, tu aguanta y ya verás que pronto regresa” “la mujer debe hacerse de la vista gorda, porque si lo enfrentas te va a decir que si es cierto y luego ¿que vas a hacer?” o el clásico y como si fuera su culpa : “La que busca encuentra “ o “esas son sus capillitas pero YO la catedral”, en realidad todo este asunto se puede poner inclusive más ridículo, pero no es el caso, lo importante es saber cómo se desarrolla una relación amorosa sana, para ello diremos primeramente que existen autores que afirman que el concepto de fidelidad refleja una necesidad psicológica, la necesidad de una cierta seguridad, de que la pareja no va a abandonar al otro o la relación en cualquier momento. Así también interpretamos el sentido simbólico del contrato matrimonial: los cónyuges dicen uno al otro haciendo una especie de pacto: “yo necesito que no me abandones en cualquier momento para poder vivir con cierta seguridad, confiabilidad, poder invertir en un proceso o historia de amor, para poder entregarme a ese proceso sin dudas y completamente. Así como yo preciso de eso, sé que tú también lo precisas, porque es un proceso de a dos, y por eso yo me comprometo a no abandonar la relación. Todo eso por un tiempo razonable, por lo menos, y si sentimos la necesidad de cortar o terminar el proceso, deberemos compartirlo y conversarlo mutuamente, pues forma parte de la confiabilidad”. Sin embargo creo que el comprometerse en una relación amorosa debe tender a satisfacer las propias necesidades y no las necesidades o miedo al abandono del otro, no obstante pienso que es sano que al asumir en compromiso sea natural esperar que el otro igualmente se comprometa con nosotros, de lo contrario estaríamos en una situación de desigualdad que a la larga podría conducir a la separación y/o sufrimiento.
Una vez asumido el compromiso y siendo este reciproco ¿Que sigue? .
No se requieren pensamientos rebuscados ni contar con el don de la clarividencia para saber que habrá dificultades y problemas que resolver durante la vida de la relación, siendo este un punto muy importante, puesto que en la mayoría de las parejas en lo particular las muy jóvenes podemos notar que no se cuenta con suficientes herramientas para la solución de conflictos, no existe además un autoconocimiento adecuado y profundo para establecer con toda precisión que se quiere y espera de uno mismo y la pareja en cuestión, entonces entran en juego las propias creencias del individuo, por ejemplo en el caso de los hombres tal vez podrían pensar que la mujer debe permanecer en el hogar y atender al marido o que la mujer es igual en el sentido profesional y crecimiento económico y debe aportar de manera equitativa al sostenimiento del hogar; y así diversas y muy variadas creencias entran en acción, ni hablemos todavía de cuando se adicionen a dicha pareja uno o dos hijos. He escuchado a muchos expertos opinar que el principal problema en las parejas es la falta de comunicación, honestamente como yo no soy experta no puedo afirmar lo mismo, sin embargo tiene bastante lógica y es del más elemental sentido común puesto que la comunicación entre los individuos fomenta los lazos de afecto, de amor, filiales y  de amistad, etc.
Nos dice la terapeuta familiar Annette Kreuz que en la terapia de pareja, las pautas y las estructuras de poder son el campo de trabajo terapéutico constante. En la fase de constitución de la pareja, ésta elabora unas pautas de interacción que son la base para las expectativas que tendrá cada uno del otro en el futuro común. Algunas reglas que surgen de estas pautas pueden ser explicitas, como por ejemplo “Ambos vamos a apoyarnos para poder finalizar los  estudios” o “como yo odio a mi familia, sólo tenemos contacto con la tuya”. Sin embargo, la gran mayoría de las reglas alrededor de cómo, cuándo y quien hace que, se elaboran de manera implícita. Muchas veces, ninguno de los componentes sabe a nivel consiente la regla que espera seguir. Se habla de contratos implícitos e inconscientes. Estos contratos implican toda clase de aspectos vitales, tanto cognitivos, como emocionales y comportamentales. Lo que uno espera del otro, con respecto a la fidelidad, implica la cabeza, el corazón y los órganos sexuales. Hay autores sistémicos que parte de la idea de que la base de cualquier interacción significativa lo constituyen triángulos y no diadas. Goldbeter habla de terceros más o menos pesantes. En una relación de pareja estable, la distancia entre los dos cónyuges es menor (es decir, hay mas intimidad) que la que pueda existir con cualquier otra persona. En el momento en que aparece una relación extramarital, la distancia entre la persona involucrada y su pareja habitual aumenta, mientras que disminuye con la o el amante, pudiendo invertirse totalmente los lugares.
En este orden de ideas debemos entender que entre mayor sea la intimidad (psicológica y sexual) entre los miembros de la pareja, llamémosle para efectos prácticos, marido y mujer, mayor será su apego, puesto que la pareja ( ejem: la esposa) en la vida adulta es la mayor figura de apego y principal confirmadora de la propia identidad (del marido), luego entonces, al aparecer una tercera persona en la escena se pierde esa vinculación de apego e identidad y entre menor sea la intimidad con la esposa, mayor el distanciamiento y mayor posibilidad de ruptura, los enfados y los conflictos afectan a la pareja en el sentido de disminuir tanto la intimidad psicológica como la sexual. Se sabe que existen parejas que son evitativas de los conflictos y niegan sus diferencias tratando de ser muy amables entre ellos y cuando se presenta la ruptura suelen decir “pero como pasó esto si nosotros nunca peleamos”. No obstante LA NO EXPRESION DEL ENFADO IMPLICA SU ACUMULACIÓN y tarde o temprano deberá liberarse esa presión, en ocasiones y de las más comunes es la somatización presentando dolores musculares de espalda, caderas (mujeres), cabeza o cualquier otra parte del cuerpo.
Por otro lado están las parejas evitativas de intimidad que utilizan las peleas como una forma de interacción circulante, esta circularidad es vivida como algo sumamente desesperante.
Por lo tanto podemos sanamente concluir que entre mayor sea la intimidad psicológica y sexual entre la pareja mejor el pronóstico para la perpetuidad de la relación amorosa entre ambos.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Anatomia de una infidelidad, parte I


Cuando escuche a mi madre decirme: “¡Yo aguante a tu padre por Ustedes, por mis hijos!” mi respuesta fue muy clara: “Mamá a mi no me cargas ese muerto”; comprendo la fuerza de las palabras, me confieso consiente y plenamente responsable de mis actos y mis decisiones, considero que mi madre debió haber hecho lo mismo desde hace mucho tiempo.
Han pasado cuatro años aproximadamente desde esa conversación, no me atrevo a imaginar que pudo haber pensado mi madre al oírme decir eso ya que no había vuelto a mencionar el tema hasta hace poco, cuando le platiqué que una persona también mayor, me había comentado que asistía a terapia psicológica para superar las múltiples infidelidades de su marido, aclaro que ambas mujeres cuentan en su haber con más de cincuenta años de matrimonio.
He visto a mi madre sufrir de diferentes maneras, he vivido en carne propia las consecuencias de los patrones que aprendí cuando era una niña en esa casa donde mis padres dormían (desde que yo me acuerdo) en recamaras separadas, donde se vivía un caos, que ahora sé, derivaba de las llamadas telefónicas que se hacían una a otra las mujeres involucradas (léase mi madre y la otra mujer).
A mis cuarenta años he emprendido una búsqueda de conocimiento del comportamiento y naturaleza humanas, he asistido a seminarios, conferencias, foros de discusión y leído libros dignos de cualquier estudiante de especialidad o maestría en psicología, dentro de mi carrera que es la abogacía, me he interesado por documentarme en materia de legislaciones y jurisprudencias en torno al contrato matrimonial, la patria potestad y el mejor interés de los menores, la violencia intrafamiliar y el abuso infantil, tengo la firme convicción de que los niños : TIENEN DERECHO A VIVIR UNA VIDA ADULTA, SIN EL PESO DEL MATRIMONIO DECREPITO Y/O MUERTO DE LOS PROGENITORES.
Por supuesto no voy en búsqueda de un culpable, pues considero que no es mi papel, ni mi rol, mucho menos mi derecho el apuntar a uno u otro de mis padres con el índice flamígero de la acusación y de la culpa; mi única intención es aportar a mi crecimiento, mi conocimiento y de ser posible aportar con humildad al crecimiento de alguien más.
Dos hechos son innegables todos tenemos una madre y un padre (al menos progenitores)  y hemos venido a este mundo en un momento determinado de su historia de vida, ya sea dentro de un matrimonio, feliz o infeliz o fuera de él, o quizá como resultado del deseo de una mujer simplemente de convertirse en madre soltera o bien bajo otras circunstancias menos típicas y probablemente desagradables para nuestras madres y padres, pudimos haber sido hijos deseados o indeseados y estas circunstancias en especial de nuestras madres así como su estado emocional y psíquico se han impregnado en nuestro temperamento, aproximadamente desde el séptimo mes de nuestra vida intrauterina.
 Dice el Dr. Borys Cyrulnik, en su libro titulado “Los patitos feos, La resilencia: Una infancia infeliz no determina la vida”:
            “El contenido psíquico, ya sea de euforia o desesperación, se halla constituido por una representación mental que pone imágenes y palabras en el escenario interno, la felicidad de tener un hijo o su dificultad. El contexto afectivo y social es justamente el que puede atribuir un sentido a un mismo acontecimiento. Si la madre está gestando el niño de un hombre que detesta, o si el simple hecho de convertirse en madre como su propia madre evoca recuerdos insoportables, su mundo intimo será sombrío. Ahora bien, las pequeñas moléculas de su estrés atraviesan fácilmente el filtro de la placenta. El abatimiento o la agitación de la madre, su silencio o sus gritos cuajan en torno al feto un medio sensorial materialmente distinto. Lo que equivale a decir que las representaciones íntimas de la madre, provocadas por sus relaciones, ya seas éstas actuales o pasadas, sumergen al niño en un entorno sensorial de formas variables.
Cuando los estímulos biológicos  respetan los ritmos del bebé o lo inunda con las moléculas de su estrés, el niño puede aprender a aletargarse o a volverse frenético.
La historia de la madre, sus relaciones actuales o pasadas, participan de este modo en la constitución de ciertos rasgos de temperamento en el niño que va a nacer o que acaba de nacer. Antes de la primera mirada, antes del primer aliento, el recién nacido humano se ve engullido por un mundo en el que la vida sensorial tiene ya una historia. Y en ese medio deberá desarrollarse.
Desde esta perspectiva podemos describir el <<como>> del primer encuentro. Cuando un bebé viene al mundo, lo que ese bebé es en ese momento provoca un sentimiento en el mundo con historia de la madre. Su apariencia física implica un significado para ella. Y esa representación provoca una emoción que la madre expresará al niño.”
         Se comprende bastante bien, que el estado anímico y emocional de una madre infiere en el estado anímico, emocional y por supuesto físico y temperamental de sus hijos, inclusive desde antes de nacer, así que ahora adicionemos otro hecho; según la terapista familiar Annette kreuz, las relaciones extramaritales (RE) se presentan durante momentos claves dentro del circulo vital de una pareja estable, de los momentos más frecuente parece ser durante el nacimiento de los hijos. En muchos hombres la fase de gestación con los cambios corporales resulta de difícil  asimilación. A parte de situaciones de indicación médica, o del rechazo abierto de la pareja, el miedo a “herir” a la futura madre o al bebé implica muchas veces una disminución más o menos consistente de las relaciones sexuales. La vivencia anticipatoria de un posible distanciamiento afectivo de la mujer a causa de su implicación con el futuro hijo pude constituir el desencadenante de una relación extramatrimonial, al igual que la sensación de estar definitivamente atrapado” en esta relación de pareja, si se trata del hijo primogénito. Continua expresando que otro momento clave del siclo vital lo constituye la muerte de los padres. La RE puede relacionarse con un intento de “tapar” sentimientos de soledad, dolor y tristeza. Hay otro momento clave que coincide con uno de los “tipos” de RE descritos y corresponde al tipo de “nido vacío”. Cuando los últimos hijos abandonan el hogar paterno y la pareja se encuentra frente a frente sin interferencias, muchas veces marido y mujer descubren que en el intermedio existe sólo un gran vació. La pareja matrimonial es inexistente. Muchos hombres alrededor de los 50 años se implican en una RE y se divorcian en esta situación. Es el único punto estadístico a nivel de edad dónde los hombres suelen ser iniciadores de la separación con más frecuencia que las mujeres.
Entonces, recapitulando, si tenemos que el estado emocional y psicológico de una futura madre es fundamental para el nonato y que cuando las mujeres se encuentran en estado de embarazo, es un momento clave en la vida de pareja (aún  en las estables) en el que se presenta con mayor frecuencia una relación extramatrimonial por parte del esposo de esta y que la sospecha o conocimiento que pudiera llegar a tener la esposa de la infidelidad de su esposo puede ser de tal manera grave que altere por completo su estado de salud psicológica es posible que la mujer llegue inclusive al rechazo total del hijo en gestación, generando un sentimiento de ira y desprecio hacia el propio hijo. Para ejemplo cito un caso real que expone la terapista mencionada en líneas anteriores:
“Mi madre supo por primera vez que mi padre tenía una amante cuando estaba a punto de darme a luz, después hubo varias relaciones más, pero esta primera vez yo estaba en su barriga, el shock, la ira, la inmensa decepción transformó su alegría en total rechazo, si hubiera podido abortar, lo hubiera hecho con toda seguridad, simplemente me echo la culpa de lo que paso, yo ya no hacia ninguna falta, finalizo su embarazo de una criatura que según ella había concebido como símbolo y culminación del amor entre los dos, se convirtió en su opuesto. Yo era, en el sentido literal de la palabra, una simple carga pesada, su vientre cada vez mas redondo no la hacía bella y femenina, sino deforme, asexual y no deseable, por eso mi padre se acostaba con otra mujer”

martes, 26 de abril de 2011

“ Las Señales ”

“Al principio piensas que él tuvo un mal día, que tiene problemas con su trabajo, que está demasiado estresado, que el dinero no alcanza y eso lo pone mal... pero que te quiere aunque te trate mal”.
“Puedes llegar a creer que así es él, gruñón, árido, que como es hombre no sabe expresar sus afectos adecuadamente, que ha sufrido mucho en la vida y por eso es un poco insensible… pero que te quiere aunque no te lo demuestre”
“Puedes convencerte de que tu vida será de esa manera, que te has casado para toda la vida, que debes cargar con tu cruz, que debes apechugar pues así somos la mujeres “bien machas”
Como mujeres mexicanas hemos recibido, ya sea en nuestro hogar o en las escuelas cierta información que nos ha llevado a creer que en el orden natural de las cosas el hombre es el que manda, sin embargo cuando se trata de la crianza de los hijos y los quehaceres del hogar, es la mujer la que tiene la obligación de hacerlo todo y se ha llegado al convencimiento de que así es como debe ser, pocas veces nos cuestionamos esas creencias tan arraigadas en nuestro inconsciente y peor aún las trasmitimos de generación en generación, a veces no encontramos algún sentido en indagar si en realidad así deben ser las cosas y es cuando las señales nos pasan desapercibidas.
Al parecer la parte de la intuición encargada de alertarnos ante la presencia de una relación dañina en nuestras vidas se ha atrofiado con la desinformación de la hemos sido objeto, ya sea por medio de la televisión u otro medio donde la repetida y trillada historia de la mujer desamparada que es rescatada por el hombre valiente y fuerte que la protege, la llena de riquezas y amor y viven felices para siempre, así mismo las tramas de algunas películas para niñas en las que la mujer se enamora de la bestia (desactivando el mecanismo de huida ante la fealdad y el horror que la bestia naturalmente produce) en donde el verdadero amor lo convertirá en un hermoso príncipe; si sumamos a eso que en el 60% de los hogares mexicanos las niñas son expuestas a la violencia domestica o bien son educadas para inclusive obedecer a sus hermanos (varones) mayores, a servirles de comer y recoger su plato, Dios guarde! que ellos laven un plato, recojan su cuarto o se planchen una camisa. Todas estas situaciones cotidianas y alarmantemente recurrentes han hecho de las niñas unas criaturas vulnerables al constante asecho del depredador, que por cierto no es el hombre, sino la ignorancia y su terrible hermana la violencia.
Es importante que nosotras sepamos reconocer las señales, debemos redireccionar nuestras antenas receptoras, debemos afinar el más valioso de los sentidos, nuestro sentido común y transmitirles a las generaciones de mujeres más jóvenes lo que hemos aprendido a veces literalmente a “trancazos”.
La manera en la que fuimos educados está directamente relacionado con la manera en la que nos comportamos, considero esta premisa fundamental para explorar las razones por las cuales los hombres y las mujeres nos comportamos de manera diferente, evidentemente los hombres deben comportarse como hombres y las mujeres como mujeres, ahora bien ¿Qué parámetros fijan la línea de comportamiento en ambos casos?, ¿Quien nos dice como debe comportarse un hombre y como una mujer? volvemos pues, a la misma fuente de información, nuestros padres, nuestro entorno, las circunstancias de nuestra infancia definen en cierto grado el tipo de hombre y/o mujer que seremos de adultos y si nuestra madre por ejemplo, tenia las antenas atrofiadas, lo más probable es que nosotras también las tengamos en mal estado y si nosotras las tenemos atrofiadas, probablemente nuestras hijas también; sin embargo esto puede cambiar.
Para lograr influir de manera positiva en nuestras  hijas y amigas más jóvenes o mayores que se encuentran solteras o en una relación de noviazgo debemos trasmitir el mensaje de manera clara y concisa:
“Cuando sufres, significa que algo tienes que cambiar”
Empecemos por definir que es lo que queremos de la vida para nosotras, posiblemente la mayoría de las mujeres más jóvenes o nuestras niñas puedan decir; “que desean tener una familia” es obvio que una asociación natural a este deseo significa también tener una pareja y es precisamente cuando este deseo de tener una familia es primordial cuando nos vemos compelidas a buscar y obtener una pareja, a veces ocurre que cuando ya la tenemos y estamos involucradas en una relación de noviazgo  ocurren cosas que aunque no nos gustan, las minimizamos o las racionalizamos o simplemente las negamos, para de esa manera poder seguir con dicho noviazgo y puesto que para lograr la añorada familia debemos mínimamente conservar a la pareja (¿Si no  que clase de mujeres somos?) ya que muchas mujeres en la actualidad piensan que han fracasado en la vida si no tienen una pareja, esposo, novio y/o familia, cuando estas creencias entran en juego, hacemos caso omiso a las señales.
Cuando quieras saber cuáles son tus creencias al respecto o de alguna mujer que necesite abrir los ojos has el siguiente ejercicio:
Señala las que consideres verdaderas o falsas
1.- A las mujeres nos gustan que nos traten mal    (V) (F)
2.- No nos gusta estar solas por eso preferimos estar con un hombre, aunque nos trate mal     (V) (F)
3.- Queremos sentirnos protegidas por un hombre (V) (F)
4.- No creemos que podamos ser independientes            (V) (F)
5.- Sin nosotras, ellos no podrían cambiar en la relación (V) (F)
6.- El amor arreglará la relación         (V) (F)
7.- No nos sentimos alguien si no estamos con ellos (V) (F)
8.- Todas las mujeres deben estar con un hombre, porque si no es rara                     (V) (F)
9.- Todas las mujeres deben casarse y formar una familia (V) (F)
10.- Cuando hay problemas en el matrimonio se solucionan cuando vienen los hijos (V) (F)
Si contestaste como verdadera a cualquiera de los enunciados anteriores, es importante que cuestiones esas creencias, pues en un futuro te pueden llevar a involucrarte en una relación  dañina.
Supongamos que actualmente estas en una relación de noviazgo o empiezas a conocer a alguien con quien piensas que puedes iniciar un noviazgo en el futuro ¿Que señales puedes ver desde el principio?:
·         Solo le interesan los temas de conversación que él propone y cuando tú hablas no te presta atención.
·         Se molesta cuando lo contrarias en lo más mínimo incluyendo en que hacer durante ese día.
·         Se refiere a las personas como ignorantes de todo, solo él sabe de lo que está hablando
·         Te interrumpe constantemente cuando hablas
·         Critica tu forma de vestir refiriendo que tu ropa es inadecuada para el lugar o es demasiado provocativa o que pareces una mujer fácil o prostituta
·         Critica tu forma de pensar
·         Te prohíbe o no le gusta que te maquilles
·         Critica tu trabajo y a tus compañeros constantemente
·         Te compara con otras mujeres incluso exparejas
·         No le gusta que salgas con amigas y mucho menos amigos.
·         Te dice que no desconfía de ti, sino de los otros hombres a tu alrededor
·         Te cela sin motivo y constantemente
·         Revisa tu bolsa, teléfono celular y demás artículos personales.
·        Te culpa constantemente de su mal humor diciendo cosas como “Mira como me pones” “Me sacas de mis casillas” etc…
·        Culpa a las demás personas sin aceptar su responsabilidad cuando algo sale adverso a lo que Él deseaba.
·         Dice o hace cosas que te lastiman
·         Se expresa despectivamente de las mujeres en general
·         Se expresa despectivamente de su familia o no quiere hablar de ellos
·         Te ves obligada a ceder a hacer cosas que no te gustan para complacerlo
·     Te sientes nerviosa porque tienes miedo de hacer cosas que piensas que a él no le van a gustar
·       Estas constantemente pendiente de su estado de ánimo, procurando que no se vaya a enojar
·         Te asustas cuando se enoja
·         Te presiona para tener relaciones sexuales
·     Te sientes controlada por él teniendo que darle explicaciones constantemente de lo que haces
·         Te cuesta decirle lo que piensas por temor a que te diga que te calles o que dices tonterías
·         En público se comporta de una manera y en privado de otra
·         Te sientes humillada por él
·         Se ríe de ti inclusive delante de tus amistades y familiares
·         Te controla el dinero o lo que compras
·         Te deja plantada con frecuencia
·         Sientes que hagas lo que hagas nunca es suficiente para el.
·         Te amenaza que te dejara si no haces lo que el quiere
·         Te amenaza si tu le dices que lo dejaras y tienes miedo de sus reacciones
·     Juega con tus sentimientos burlándose de ti, dejándote de hablar, haciendo planes sin ti como castigo o te niega el contacto físico ( como besos y/o abrazos)
Si permaneces en una relación violenta, te hará mucho daño, con el tiempo empeorara y se volverá más violenta.
RECUERDA: NUNCA CAMBIA SOLO EMPEORA.
No tengas miedo de romper con una relación dañina, pues aunque creas que Él puede cambiar, NO DEPENDE DE TI.
OJO: No es suficiente que te diga que te quiere, tiene que demostrártelo con respeto, si te MALTRATA NO TE QUIERE!!!!!